08/01/2016

Orar a Dios, descanso seguro

“Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” (Proverbios 1:33)


  PASAJE COMPLEMENTARIO Salmo 23:1-6


  Qué palabras tan alentadoras para una época donde es común mirar a nuestro alrededor y encontrar que una gran cantidad de personas viven preocupadas, llenas de temores y tristezas, y embargadas por un profundo sentimiento de inseguridad. Esto sucede porque la mayoría de los seres humanos colocan su confianza en aquello que les muestran sus sentidos, en lo que el mundo les ofrece. Aunque todas estas cosas satisfacen temporalmente su necesidad de paz y bienestar, y les permite proyectar la imagen del superhombre, su realidad es muy diferente. Lamentablemente, terminan cayendo en el espejismo del éxito; viviendo para mantener la imagen de realización y felicidad, mientras que la vida interior se desmorona, los conflictos se hacen más fuertes, y el desasosiego termina por invadir el alma.
  Mientras tanto, Dios habla y sus Palabras nos dan la clave para vivir verdaderamente seguros y ser realmente felices:
“Mas el que me oyere”. Pareciera una condición sencilla para la enorme bendición que trae, a tal punto que muchos pueden tomarla a la ligera, pero lo cierto es que oír implica estar dispuestos cada día a leer la Biblia, apropiarse de ella y dejar que rija nuestra vida, estando totalmente dispuestos a obedecer sus sabias instrucciones.
“Habitará confiadamente”. Es el resultado inmediato de escuchar las palabras de Dios y darles un lugar prioritario en nuestro corazón. Es entregarle a Él todas las circunstancias de nuestra vida, familia, salud, trabajo, teniendo la plena confianza que Dios tiene cuidado de nosotros.
“Vivirá tranquilo, sin temor del mal”. Se refiere a ser libre de todo lo que nos agobia. Disfrutaremos de la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento y ser guardados de todo mal, para caminar victoriosos por la vida.
 

HABLEMOS CON DIOS
“Señor Jesucristo, hoy tomo la decisión de descansar en ti, de poner mi confianza en tu palabra, de entregar todas las áreas de mi vida a tu cuidado. Entiendo que esto implica ser obediente a tus estatutos y principios, pues sólo así podré ver tu ayuda en aquello que yo solo no alcanzaría: Ser feliz y hacer feliz a mi familia.”

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